Capítulo 6: Vuelo comprometido

Manuela llegó a casa con la roca que le había dado esa horrible visión envuelta en un trapo. Abrió el cajón de su armario y la guardó bajo su ropa interior.

- Manuela: Tenemos que investigarte muy a fondo. Pero primero... ¿Mamá? ¿Dónde estará?

En un rincón de la ciudad...

- Atracador (disparando al aire): ¡Todo el mundo al suelo! Pon todo el dinero en la bolsa, ¡ahora!

De repente, un techo crujió y aterrizó Irene de cabeza causando un estruendo que hizo temblar todo el edificio.

- Irene: ¡Ah, la ostia!
- Atracador (apuntándola): ¿Quién coño eres tú?
- Irene: Soy la putilla pelo-lila. ¡Bajad las armas o atentos a las consecuencias!
- Atracador: Puf, eres penosa. Pírate si no quieres recibir un tiro.
- Irene: Ah, ¿sí? Pues mira, estate atento, esta vez sí lo digo bien.

Desde fuera del edificio se oyó un fuerte estruendo de una pared caer y, a los pocos segundos, Irene salía del banco cargando con el atracador, sonriente ante todas las autoridades, mostrando su poderío ante las masas.

- Irene: No hace falta que me deis las gracias. Aquí ante todo vuestra amiga, la putilla pelo-lila, llamadme cuando tengáis ladillas.
- Policía: ¿Perdón?
- Irene: Bueno, tenía que buscar alguna rima. Venga (mientras despega), ¡hasta luego!

En el aire le suena el móvil con el tono de la Macarena.

- Irene: ¿Quién es?
- Manuela: ¿Sabes que no he podido parar un incendio por tu culpa?
- Irene: Se ha equivocado de número.
- Manuela: ¡Oye!

Cuelga y llama a Toñi.

- Irene: Qué pasa, prenda. ¿Cómo va la cosa?
- Toñi: Pues aquí con mi nueva tele gracias a tus honorarios.
- Irene: ¿Has contratado el porno premium?
- Toñi ¿Tú qué crees?
- Irene: Ahora mismo me acerco (dijo con risa malévola).

De repente volvió a alzar la vista para seguir por el cielo y de repente se topa con un avión a escasos metros de distancia.

- Irene: ¡Ah!

Bajó un poco la altura y miró hacia atrás para ver que todo estaba bien.

- Irene: Menos mal... ¡Ah!

Sin dejarla respirar, una bandada de pájaros voló justo a través de su trayectoria pasando unos tras otros sin dejarla ver.

- Irene: ¡Fuera de aquí, hijos de puta!

Después se veía a Irene saliendo de la bandada cubierta de cacas de pájaro y con cara de mala leche.

- Irene: ¡Me cago en la ostia!

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