Las puertas del ascensor se abrían ante Jonathan y José revelando un claro de luz tras un largo pasillo, que entraba por las rendijas de una gran compuerta. Los dos se miraron fijamente y con una sonrisa malvada. Lo habían conseguido. Las puertas se abrían ante ellos al llegar a la salida, vislumbrando de fondo un paisaje de película, mientras en la cabaña donde Isaac fue noqueado decenas de monstruos alcanzaban el lugar y devoraban el cadáver del difunto. Nadie nunca sabría todo por lo que había luchado, excepto Irene y Manuela. De repente, varios soldados armados con equipo de élite rodearon a los villanos, quedando a José con una cara de asombro y temor sin parangón.
- Líder: ¡Quietos!
El jefe del grupo se acercó, mientras los demás apuntaban, hacia Jonathan con unas esposas en la mano.

