Capítulo 4: Señales

En los montes, junto al hogar de Manuela Hood...

- Manuela: ¿En serio?
- Irene: Qué pasa, ¿para una vez que tengo el dinero me lo vas a prohibir?
- Manuela: Mamá, ya antes tenías también dinero de sobra e ibas donde querías, no me vengas con la excusa ahora para contratar a un puto.
- Irene: Bueno. Tú te callas, anda y vete a buscar piedras.
- Manuela: Qué hija de...
- Irene: ¡Hasta luego...!

Mientras se aleja...

- Manuela: Esta mujer nunca tiene una idea buena.

Se oye su móvil.

- Manuela: Dime, César.
- César: Manuela, tienes que venir a la ciudad, hay un incendio junto al parque central.
- Manuela: Mierda... No puedo ir ahora.
- César: ¿Qué?
- Manuela: Mi madre me ha robado los poderes para pasar un día sabático.
- César: Bueno, no te preocupes. Los bomberos no tardarán.
- Manuela: Diles que lo siento.

Cuelga y prosigue a buscar por la zona donde cayó el meteorito que le otorgó sus poderes y se acerca a una luz extraña que proviene de un hoyo.

- Manuela: Ala, cuando me pasó el accidente no estaba eso...

Manuela se acercó lentamente y vio una roca parecida a la que buscaba. Se dispuso a tocarla, y de repente comenzó a ver una visión. En ella, aparecía Jonathan sobre un trono en el centro de Nueva York, con desolación por doquier a su alrededor. Se oían gritos de personas y desmembramientos por cada rincón del lugar. Más lejos, las criaturas que había liberado anteriormente en el laboratorio se extendían como el fuego por la lejanía. No solo eso, había más tipos de monstruos que ella jamás habría alcanzado a imaginar y entonces Jonathan se levantaba de su trono y miraba hacia Manuela.


Su cara inspiraba terror puro, sus ojos estaban rojos como el fuego, y entonces cogía a Manuela por el cuello ahorcándola lentamente hasta oírse el crujir de su cuello. Después caía muerta al suelo, viendo como había fallado a los humanos a los que juró proteger.


Entonces despertó del letargo, asustada y sudando, en medio del bosque.
¿Era real lo que había visto? ¿Era un preludio de lo que estaba por suceder? Manuela estaba asustada como nunca, podría acercarse el fin del mundo que conoce.

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