Capítulo 10: Una figura solitaria

Entonces Manuela e Irene atravesaron la puerta y aparecieron en el hall de una gran mansión, con grandes lamparones, infinitas puertas hacia infinitos lugares y sin seña alguna de hacia dónde deberían ir para salir de aquel lugar.

- Irene: Mierda.
- Manuela: Por una vez hemos pensado lo mismo.
- Irene: ¿Estás pensando en la tranca de Nacho Vidal?
- Manuela: Olvídalo... Bien, ¿tú qué opinas?
- Irene: Que la crisis se está cargando el mundo.
- Manuela: ¡Que por dónde irías tú!
- Irene: ¡Ah! Pues yo que sé... Probemos por la puerta de la izquierda, y vamos alternando.
- Manuela: No queda otra que ir una a una.
- Irene: Sí, hija, sí.

Capítulo 9: El juego del miedo

Manuela despertó sola en una sala oscura, sin nada aparente alrededor. No había rastro de su madre.

- Manuela: ¿Hola?

Segundos después...

- Manuela: Vale, tengo que salir de aquí.

Aporreó la puerta de la sala para ver que seguía sin poderes.

- Manuela: ¡Joder!

En alguna otra parte, en otra sala idéntica a la de Manuela...

- Irene: ¡Oh! ¿Dónde estoy?

Capítulo 8: Chasquido

- Jonathan (mientras entra por la puerta): No pretendo robarle mucho tiempo, solo necesito hablar con alguien sobre lo que hice.
- Chica con uniforme: Es normal que los reclusos sientan repulsión en sus actos cuando se dan cuenta de lo que hicieron, ya sea por una cosa u otra todas las personas terminan dándose cuenta de los errores cometidos. El primer paso es aceptarlo, tomar conciencia de lo que uno hace y entonces, solo entonces, podrá redimirse y salir limpio. En mi consulta nos tomamos muy en serio los casos como el suyo. Por favor, empiece. Todos tenemos que cambiar para que todo se mantenga igual.

Capítulo 7: El comienzo de todo

Mientras, Manuela estaba en el monte investigando por su ordenador si la piedra que había encontrado tenía algún origen conocido.

- Manuela: Veamos qué tenemos por aquí. "Piedras que caen del cielo", "piedras con efectos diversos"... Nada (mirando la piedra de reojo). Sea lo que sea, esta piedra está hecha del mismo material que me dio mis poderes, y sin embargo parece haber cambiado su función. El caso es, ¿por qué?
- Toñi: ¿Quizás estás buscando demasiado y lo tienes en tus narices?
- Manuela (soltándole un puñetazo del susto): ¡Ah!
- Toñi: ¿Qué haces niña?
- Manuela: ¿Y tú? Me has asustado.
- Toñi: He quedado aquí con tu madre, vamos a ver una película de amor en mi casa.
- Manuela: Sí, ya, de amor...
- Toñi: ¿Quieres mi opinión sobre la piedra o no?
- Manuela: A ver, suelta.

Capítulo 6: Vuelo comprometido

Manuela llegó a casa con la roca que le había dado esa horrible visión envuelta en un trapo. Abrió el cajón de su armario y la guardó bajo su ropa interior.

- Manuela: Tenemos que investigarte muy a fondo. Pero primero... ¿Mamá? ¿Dónde estará?

En un rincón de la ciudad...

- Atracador (disparando al aire): ¡Todo el mundo al suelo! Pon todo el dinero en la bolsa, ¡ahora!

Capítulo 5: Planes de fuga

Mientras, en la cárcel...
Jonathan estaba junto a la ventana de su celda. Allí, oía continuamente noticiarios sobre lo buena que era Manuela Hood y entonces un noticiario avisaba sobre la ausencia de la superheroína en un incendio preguntándose las posibles razones para ello. Jonathan seguía sin soltar una palabra ni su cara cambiaba un ápice. A través de la ventana miraba hacia una zona que no podemos concretar pero que sus ojos si lograban apreciar. Sin embargo, sí que se veían algunas personas moviéndose y, junto a ellas, aparecía una chica con uniforme de médico a la que Jonathan prestó una atención particular. ¿Por qué? No lo sabemos.

Capítulo 4: Señales

En los montes, junto al hogar de Manuela Hood...

- Manuela: ¿En serio?
- Irene: Qué pasa, ¿para una vez que tengo el dinero me lo vas a prohibir?
- Manuela: Mamá, ya antes tenías también dinero de sobra e ibas donde querías, no me vengas con la excusa ahora para contratar a un puto.
- Irene: Bueno. Tú te callas, anda y vete a buscar piedras.
- Manuela: Qué hija de...
- Irene: ¡Hasta luego...!

Mientras se aleja...

Capítulo 3: Escoria humana

- Atracador: ¡Pon todo el dinero en la bolsa, ahora!
- Atracador 2: ¡Vamos a ser ricos! ¡Sí!
- Manuela (apareciendo tras él): Yo no haría eso.

En ese momento, el atracador efectuó tres disparos contra ella, que rebotaron sin hacerle ni un rasguño. Manuela le miró vacilando y cinco segundos después, los ladrones yacían en la cárcel.

- Manuela: Espero que aprendáis la lección.
- Atracador: Un día de estos alguien aparecerá y te pondrá los puntos sobre las íes, heroína de pacotilla. Es cuestión de tiempo.
- Manuela: Bien, hasta entonces... (mientras les encierra en una celda) Tienes derecho a callarte la boca.

Capítulo 2: El eterno debate

- Manuela: ¿En qué pensabas con tirarles tus zapatos al presidente?
- Irene: A ti eso ni te va, ni te viene. Y en el camino, pues te entretienes.
- Manuela: ¿Qué dices ahora?
- Irene: Que nada. Además, te dije que quería tus poderes y no me los diste.
- Manuela: Con que es por eso, ¿no? Te dije que no sé dártelos, si pudiera lo haría. Estoy harta de tantos villanos.
- Irene: Que te den, acabamos de terminar la conversación.

No hubo más palabras hasta la llegada al monte, el hogar en el que siempre han vivido y siempre lo harán.

Capítulo 1: Atentado contra el presidente

En un lugar de...

- Irene: ¡Una palabra más y te parto los cojones!
- Narrador: Pero...
- Irene: Y si eres una tía me da lo mismo, ¡te parto el himen a mordiscos!

Un glorioso día, a finales de verano y tras los macabros sucesos llevados a cabo en un aeropuerto donde Jonathan soltó una terrible infección, se llevaba a cabo una reunión en la Casa Blanca, donde el presidente nombraba los puntos que iba a realizar para recuperar la economía. Allí, frente a una puerta protegida por guardias, se abrió la entrada principal y apareció una silueta de ojos marrones, cabello violeta, cara de enfado y de complexión delgada y alta. Llevaba también consigo unas gafas de sol (robadas y con el ticket colgando) y se acercó a ellos. Esa chica era Irene.

Introducción

La historia que no te contaron... Porque no todo fue tan fácil, porque no siempre todo fue resuelto por la propia Manuela Hood. Hubo otras personas que también sufrieron, hubo otras personas que gestaron su odio lentamente...Y no el conjunto de las cosas se resume siempre en la felicidad. Todo comienza en el capítulo catorce de las aventuras originales de la superheroína, donde algo ocurrió que intentaron ocultarnos...