Capítulo 3: Escoria humana

- Atracador: ¡Pon todo el dinero en la bolsa, ahora!
- Atracador 2: ¡Vamos a ser ricos! ¡Sí!
- Manuela (apareciendo tras él): Yo no haría eso.

En ese momento, el atracador efectuó tres disparos contra ella, que rebotaron sin hacerle ni un rasguño. Manuela le miró vacilando y cinco segundos después, los ladrones yacían en la cárcel.

- Manuela: Espero que aprendáis la lección.
- Atracador: Un día de estos alguien aparecerá y te pondrá los puntos sobre las íes, heroína de pacotilla. Es cuestión de tiempo.
- Manuela: Bien, hasta entonces... (mientras les encierra en una celda) Tienes derecho a callarte la boca.

Manuela se giró para preguntarle a uno de los policías lo siguiente...

- Manuela: ¿Dónde está él?
- Policía: ¿Se refiere a....? En esa habitación, señora, bajo espera de un abogado.

La superheroína entró, custodiada por dos policías y empezó a hablar con ese misterioso hombre, que era Jonathan.

- Manuela: Espero que te lo estés pasando bien, pues lo que tarden en juzgarte para entrar en prisión no será mucho. Arderás en el maldito infierno.

Jonathan no habló.

- Manuela: ¿Ahora no hablas?

Jonathan sonrió de forma maligna hacia Manuela, como si nada pasara, y comenzó a soltar carcajadas terroríficas.

Manuela: (a uno de los guardias): Está completamente demente... Eso es todo. Llévenselo de aquí, me da asco.


El móvil de Manuela sonó...

- Manuela: ¿Sí? ... ¡Voy!

Al recibir el aviso de que su madre estaba en el hospital, no tardó en acudir.

- Manuela: ¿Estás bien?
- Irene: Sí, como nunca.
- Manuela: Obviamente no iba por ti, ¿sabes?
- Irene: Bueno, ¿me darás ahora tus poderes? Tenía que llamar tu atención de alguna manera, prenda.
- Manuela: ¿Lo has hecho a posta? No puedo creerlo.
- Irene (mientras usa una piedra hecha del mismo material que le dio a Manuela sus poderes): Y esto también.
- Manuela: ¿Qué coño haces?
- Irene: Jajajajaja.
- Toñi: ¡Jaque mate!
- Manuela: ¿Estabas metida en el ajo?
- Toñi: ¡Hombre, no! Pues claro, yo también quiero pillar un poco de money.
- Manuela: ¡La madre que os parió! ¿Sabéis que ahora hay que encontrar una piedra igual para poder revertir el proceso? Y quedan poquísimas...
- Irene: Bueno, ya cuido yo mientras de tus paletos.
- Manuela: Mamá, esto es serio.
- Irene: Que sí, pesada. Cállate ya.

Allí en la cárcel...
Un policía entra en uno de los calabozos con un plato de comida.

- Policía: Eh, escoria, tu cena.
- Jonathan; Cuando salga de aquí veremos quién es la escoria.
- Policía: Sí, sí...

El policía se aleja poco a poco del lugar. Todo está oscuro, sólo un poco de luz llega a ese lugar desolado, alejado de la mano de Dios, inmundo...

- Policía (de lejos): Ah, y espero que te lo pases bien con tu amigo.

Jonathan gira la cabeza y ve delante un torso cuya cara oculta una sombra. Esa persona se adelanta para saludarle, mostrando ya su cara... Es José Rubio, uno de los enemigos que Manuela derrotó previamente.

- José: Bien, bien. Parece que mi plan marcha sobre ruedas.
- Jonathan: Pues vaya un plan.
- José: No estaremos mucho tiempo aquí, viejo amigo. Ya lo verás...

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