Capítulo 14: Compañeros

- José: Muy bien, pedazos de mierda. ¡Venid aquí!
- Jonathan: No seas impaciente, hay para todos. Ten (mientras le lanza la pistola a las manos), yo me haré de otra luego.

Entonces Jonathan alzó el pie contra la mesa que rodeaban los zombis y la golpeó haciendo caer a varios de ellos. Seguidamente agarró una de las patas de ésta y la arrancó justo a tiempo para golpear el cráneo de otro de ellos, abriéndole un boquete y salpicando la cara de José con sangre coagulada.

- José: Qué asco dan tus bichos.
- Jonathan: También puedes colaborar, ¿sabes?
- José: Claro.

José alzó el arma y tres proyectiles alcanzaron la cabeza de tres de ellos.

- Jonathan: (en tono irónico) ¡A la primera! ¡Muy bien tío!
- José: No te pases.

Jonathan cogió del cuerpo inerte del muerto que acababa de matar un cuchillo que llevaba clavado en su espalda y se lo colocó en su cinturón. También, agarró y lanzó el propio cuerpo haciendo que un pequeño grupo se dispersara y perdiera el equilibrio, momento preciso para acercarse y matarlos uno a uno. Portó el cuchillo, lo clavó sobre la cabeza de uno en el suelo, mientras otro se acercaba a morderle. Aprovechó la distancia para sacar de golpe el cuchillo del cráneo del primero para rebanar el cuello del segundo, y mientras caía se acercaba otro más al que hizo caer dando una patada al anterior. Cuando tenía la cabeza justo a sus pies, disponiéndose a matarlo, José se adelantó con un disparo.

- Jonathan: ¡Eh!

Se oyó un disparo más y un muerto cayó a escasos centímetros de Jonathan, al que estaba a punto de morder.

- José: De nada.
- Jonathan: Ya me gustaría verte a ti pelear cuerpo a cuerpo.

José se alejaba.

- Jonathan: ¿Y a dónde vas ahora?
- José: Estando en mi celda me confiscaron algo que necesito. Esta es la oficina del vigilante de la entrada, así que de estar debe ser aquí. Voy a encontrarlo. No tardaré, ve buscando la forma de abrir la entrada.
- Jonathan: Bien. Que no te maten, aún puedes servirme de algo.
- José: Vaya, qué considerado.
- Jonathan: Cállate y ve.

Jonathan se postró ante el ordenador y comenzó a sortear la seguridad del lugar.

- Jonathan: A ver... Necesito la clave de acceso.

Mientras tanto, una figura se acercaba por su espalda y se oyó:

- Vigilante: Pon las manos donde pueda verlas (colocando el arma sobre su espalda).

Jonathan se sorprendió.

- Vigilante: ¿No me has oído?
- Jonathan: Tranquilo, tranquilo. Ya voy.

Aprovechando la corta distancia de su oponente, Jonathan le propinó un cabezazo y le hizo caer al suelo, dejando su arma a metros de distancia. El villano trató entonces de matar el guardia con la suya, la cual José había dejado sobre la mesa, pero su contendiente se levantó a una velocidad pasmosa para hacerle un placaje y hacerlos caer a ambos al suelo. Jonathan le arreó una patada en la cara al guardia, mientras éste echaba un chorro de sangre sobre el suelo. El responsable de todo, entonces, se colocaba sobre él y se disponía a pegarle una sucesiva de puñetazos sobre el rostro, viéndose incluso como uno de los dientes del agente se dispersaba por el suelo ensangrentado. Pero no iba a rendirse tan fácilmente. El vigilante le soltó una patada en los huevos a Jonathan, y aprovechó ese momento de debilidad para derribarle y arrastrarse hasta su arma. Jonathan hizo lo mismo con la suya, puesto que la tenía a unos metros, y entonces ambos se levantaron y se apuntaron a la vez.


- Vigilante: Es la última vez que te lo voy a decir. ¡Suelta el arma y ríndete!

En ese momento José apareció detrás de él y le golpeó con una piedra, haciéndolo caer y quedar en un profundo sueño al instante.

- Jonathan: ¡Ya era hora, joder!
- José: (tocando la piedra de una manera concreta y cuidadosa) De nada una vez más. (mientras lee la placa del guardia) Y adiós, "Isaac". Pásatelo bien al otro lado.
- Jonathan: ¿En serio era una piedra lo que tanto buscabas? ¿En serio?
- José: Creo que aún no has entendido hasta dónde llegaba mi plan.
- Jonathan: De hecho, aún ni me lo has explicado.
- José: ¿Por qué crees que Manuela Hood aún no ha acudido a la prisión a poner orden?
- Jonathan: ¿Tienes que ver algo en eso?
- José: Como te dije... No me subestimes, amigo.
- Jonathan: A ver, cuéntamelo todo.

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